
Hoy voy a gritar más que ayer, y pedirle a este mundo que deje de pisar cuando alguna de nuestras cabezas se quiere asomar a descubrir como son las cosas de la realidad, que la injusticia es moneda corriente de mi sociedad, y entender que lo único que reina en este pueblo es la desigualdad.
Hoy voy a gritar más que ayer para pedirle a esta gente indecente que deje de jugar, que los caminos que ellos venden yo no los pienso pagar. Mientras la iglesia decide qué es el bien y qué el mal, curas y monjas arman una orgía en el salón central, y entender que lo único que vende en este pueblo es la divinidad.







No hay comentarios:
Publicar un comentario